.Juramento del Lendakari Jose Antonio Aguirre

Nuevo Gobierno de Euzkadi a las seis y veinte de la tarde del 7 de Octubre de 1936.



Texto de la Juramentacion


Jaungoikuaren aurean apalik

Euzko-lur ganian zutunik

Asabearen gomutaz

Gernika’ko zuaitz pian

Nere aginduba ondo betetzia

Zin dagit


Ante Dios humildemente;

de pie sobre la tierra vasca;

con el recuerdo de los antepasados;

bajo el árbol de Gernika,

juro

cumplir fielmente mi mandato


Bajo el Árbol de Gernika, el primer presidente de los vascos, José Antonio de Aguirre y Lekube, juraba su cargo de presidente provisional del Gobierno Vasco.


El sacrificio de los jóvenes vascos que luchaban por Euzkadi parando en seco a los rebeldes franquistas, permitió que aquel gobierno durante un año que pudiera gobernar y que desde el exilio mantuviera la llama de la libertad y de la legalidad vasca.



JOSÉ ANTONIO DE AGUIRRE

según el corresponsal del "Times" George L. Steer


Su cara estaba bien trazada y sus ojos eran vivos y un tanto irónicos. Sus largas cejas, rectas y negras, tenían en el centro las enigmáticas líneas que tiene todo hombre que transige para poder alcanzar un ideal.


Porque Aguirre, al igual que todos los de su partido, era primero' y hasta el final, un idealista. Su gran calidad brotaba como una flor en sus discuros públicos, que jamás fueron demagógicos ni tan siquiera en las más amargas horas de Bilbao, sino más bien de definición en el más estricto significado de la palabra. Estaban traspasados de parte a parte con llama­das a la Historia y a la Ley modelados con la misma profundidad por un sentido humanístico de ambas. Era algo admirable escucharle en la gran cancha cerrada de pelota, el Frontón Euskalduna, donde acostumbraba a dirigirse a la multitud antes de que le cayeran encima bombas de doce pulgadas. Su voz, que se veía forzada hasta alcanzar cierta dureza en sus animadas conversaciones privadas, se hacia magnífica y vibrante.


La gente—la mayor parte per­tenecía a otros partidos, ya que los miembros del suyo estaban en el frente—le oía fascinada, Y eso que no habla­ba de pan, paz, cañones y mantequilla como acostumbran los dictadores hoy, sino del mercantilismo de la vieja España, de las virtudes y vicios del liberalismo económico del siglo XIX, de los movimientos proletarios a que dio origen, de los esfuerzos de la burguesía para llegar a un entendimiento humano con ellos, de los fracasos y triun­fos de ese movimiento a lo largo del mundo. No afirmaba, como los oradores bullangueros, que Bilbao no podía caer. El hilo histórico de su argumento probaba más bien que valía la pena defenderlo. En cada párrafo, su voz, natural­mente dulce y clara, se ponía áspera, como la de un juez. Hasta que llegaba a sus conclusiones se paseaba de arriba abajo por la plataforma con ese ligero balanceo caracte­rístico del futbolista que yo había observado. Su único gesto, en un país en que éstos son tan extraños, consistía en meterse las manos en los bolsillos.


Bajo él los republicanos de izquierda, los socialistas, los comunistas y los anarquistas alargaban el cuello con asombro. Allí estaba el hombre que resolvía todas sus contradicciones, a quien por esa misma razón, no podían ni ver, por ejemplo, los jefes organizadores del comunismo, porque les había salido al paso impidiéndoles llevar ade­lante sus planes de controlar el Ejército Vasco.


Pero los anarquiat», pira qulvnaa al tactor ptirsonal tiene su peso, coml&n da lu manu. Ni mi algiiim parte sus masas se desmandaban, acudían • Ayulrra mostrando la más profun­da de las contrloalonaa y pruuifltiendo no volverlo a hacer nunca más, Y huta lúa cinmunlatas que murmuraban contra él no so atravliron a aallr al descubierto hasta que cayó Bilbao, deapuél de do» maiaa y medio de continua ofen­siva. Fuá entonoai aojo uumidu Larrtirtaga, su joven comisa­rio político «n el filado Mayor General, pronunció un discurso an Santander cuin|ittruitdo a Aguirre con el Luis XIV del "L'elat, <;'a*l mol" y profetizando que la resistencia da Santander, unida y proletaria, sería muy dife­rente a le de Bilbao, Y, mi rnnliünil, lo que duró fue menos de dos semanas,


Agulrre. frente al que mo unuontraba sentado, era, des­de luego, la último persona u quien yo compararía con Luis XIV. No era un déapota, tra un Joven político asceta, quien al final tendría que prncllctir su fe en el desierto. Su nariz, fina y delgada; «u boca, recta con el labio supe­rior extrañamente apretado do tnnto practicar el autocon­trol, y su cara altéllca. buhtunte delgada, eran los rasgos característicos de un hombro i|im trataba más de hallar el camino recto que da Imponerlo.


La corrección de luí módulos, la indudable decencia de sus intencione», au conHimbre de consultar permanen­temente con sus coloons, ustublecleron un notable record en la administración. En tiempos de guerra, mientras los gobiernos de Valencia y Barcelona vivían en medio de constantes altercados e Injurias y Franco tenía que repri­mir y encarcelar a los falangistas que le habían brindado su apoyo y fusilar a loa oflclulus rebeldes de Marruecos, el Gobierno de ELjzkadl, bajo" lo presidencia de José Antonio de Aguirre, no sólo pormnmicló Inalterable hasta el final sin dar motivo tan siquiera ¡i un rumor de crisis, sino que logró algo más: desdo ul 7 do octubre, en que se consti­tuyó el Consejo da Ministros, hasta el 19 de junio, en que. cayó Bilbao, ni tan siquiera ae procedió a votar una sola vez. El imperio de la Loy on Vizcaya y la conducción de la guerra estuvieron garantizados con decisiones unánimes. Idealismo, capacidad de adaptación, compañerismo y honestidad eran las cualidades que se requerían, y Aguirre las tenía todas. Era un gran conciliador.


GE.ORGE L STEER. ("The Tree of Guernica".)

ANTE LA TUMBA DE AGUIRRE

EL MENSAJE DE LA EUZKADI SOJUZGADA

Y DE LA EUZKADI PEREGRINA:

¡LUCHAR HASTA EL FIN!



https://es.scribd.com/document/530723077/Juramento-Del-Lendakari-Jose-Antonio-Aguirre



Compilacion, Edicion, y Publicacion

Xabier Iñaki Amezaga Iribarren

xabieramezaga@gmail.com











Editorial Xamezaga

Catalogo Obras (1.045)

La Memoria de los Vascos en Venezuela

La mas extensa en referencia a la Presencia Vasca en America

Caracas Venezuela


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